
El evento telúrico de magnitud entre 7,5 y 7,7 registrado el pasado 9 de octubre, con epicentro en la península de Azuero (próximo a las costas de Tonosí), representó una rigurosa prueba de esfuerzo para la arquitectura financiera, logística y de infraestructura de la República de Panamá. Tradicionalmente caracterizado por una sismicidad de baja a moderada frecuencia en comparación con el cinturón tectónico del norte de Centroamérica, el istmo enfrentó una perturbación que puso a prueba la capacidad de absorción de shocks externos en una de las economías de servicios y logística más integradas del hemisferio.
Impacto macroeconómico y vectores de recuperación
Las primeras evaluaciones del impacto material y financiero, articuladas bajo el modelo PAGER (Prompt Assessment of Global Earthquake for Response) del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), estiman que las pérdidas acumuladas por daños a activos fijos oscilan entre el 1 % y el 10 % del producto interno bruto (PIB) nominal de la nación. Esta horquilla abarca la depreciación o destrucción directa de capital público y privado, concentrada predominantemente en las provincias centrales de Herrera, Los Santos y Veraguas, donde se registraron afectaciones en infraestructura vial, centros de salud, más de 400 planteles educativos y soluciones habitacionales rurales.
A pesar de la magnitud del impacto contable en el acervo de capital, la dinámica de crecimiento del PIB anual —cuya proyección previa por parte de organismos multilaterales como el Banco Mundial se situaba en torno al 4,1 %— no experimentará una contracción sistémica ni un viraje hacia terreno negativo.
La explicación radica en tres determinantes macroeconómicos fundamentales:
- Los activos de alta rentabilidad y generadores de divisas —principalmente la vía interoceánica administrada por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), los complejos portuarios del Atlántico y el Pacífico, la Zona Libre de Colón y el Aeropuerto Internacional de Tocumen— mantuvieron su operatividad al 100 %. Al no registrarse daños estructurales en las esclusas ni interrupciones en la cuenca hidrográfica, el flujo del comercio marítimo global se mantuvo inalterado, preservando la fuente primaria de ingresos tributarios y no tributarios del Estado.
- Mecanismos de mitigación fiscal y liquidez. Para contener la emergencia social y ejecutar obras urgentes, el Gobierno nacional articuló una asignación presupuestaria inicial de 100 millones de dólares provenientes de fondos de contingencia, transferencias directas y coberturas catastróficas. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha reconfirmado su compromiso de sostener la meta de déficit fiscal ajustada en torno al 3,5 % del PIB, evitando un sobreendeudamiento desordenado en los mercados internacionales de capitales.
- El efecto de formación bruta de capital fijo por reconstrucción. Desde la perspectiva de la contabilidad nacional, la movilización de gasto público y la inyección de indemnizaciones del sector asegurador privado destinadas a la rehabilitación de infraestructura destruida actuarán como un catalizador contracíclico. La actividad de la construcción y los servicios conexos experimentarán un repunte operativo durante los trimestres subsecuentes, neutralizando la desaceleración del consumo privado en las zonas afectadas.
Comportamiento del centro urbano
El segundo pilar que explica la estabilidad macroeconómica frente al evento telúrico es el desempeño del área metropolitana de la ciudad de Panamá, nodo que concentra la mayor densidad del PIB comercial, bancario y administrativo del país. A pesar de albergar uno de los perfiles urbanos más densos de América Latina, con rascacielos que superan los 200 metros de altura, la capital no registró colapsos ni daños estructurales críticos en sus edificaciones verticales.
Este comportamiento favorable responde a dos factores técnico-científicos esenciales, a saber:
- Rigurosidad normativa y códigos de edificación. La evolución del Reglamento de Diseño Sísmico de Panamá (REP), actualizado periódicamente por la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), impone exigencias estrictas de ductilidad, disipación de energía y resistencia a cargas dinámicas lateralizadas. Las grandes torres del centro financiero están cimentadas mediante pilotajes profundos anclados sobre estratos rocosos firmes, lo que previene fenómenos de licuefacción del suelo y mitiga la deformación plástica de los elementos estructurales (columnas y vigas de hormigón armado).
- Fisiografía sísmica y atenuación de onda. La distancia epicentral entre la zona de falla en el margen sur de la península de Azuero y la cuenca sedimentaria de la capital permitió una atenuación natural de las frecuencias de onda destructivas (ondas de corte secundarias y de superficie), reduciendo la aceleración máxima del suelo (PGA, por sus siglas en inglés) efectiva sobre las estructuras de gran periodo de vibración en el área urbana.
Conclusión y perspectivas de inversión
El evento sísmico del 9 de octubre reafirma la resiliencia estructural de Panamá ante eventos de fuerza mayor. La combinación de una estricta normativa de ingeniería civil en su núcleo metropolitano y la total continuidad operativa de su plataforma logística e intermodal garantiza que la trayectoria de crecimiento económico y el atractivo para la inversión extranjera directa permanezcan inalterados, transformando una contingencia natural en una demostración de solidez institucional y de infraestructura.
Balance final
| Indicador o variable | Estimación del impacto |
|---|---|
| Daños y pérdidas materiales | Entre el 1 % y el 10 % del PIB (USGS PAGER). |
| Fondo inicial para la reconstrucción | 100 millones de dólares. |
| Impacto en infraestructura clave | Nulo (Canal, Tocumen y puertos operando al 100 %). |
| Meta de déficit fiscal (MEF) | Mantenida en el 3,5 % del PIB. |
| Tendencia del PIB | Ligera desaceleración a corto plazo, compensada por la inversión en reconstrucción. |
Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Panamá. Cuenta con estudios de Maestría en Asuntos del Canal de Panamá y la Industria Marítima Internacional, realizados en el Instituto del Canal de Panamá de la misma universidad.
Ha cursado formación especializada en Políticas Públicas para el mejoramiento de la administración pública, la transparencia y el fortalecimiento institucional del Estado, impartida por la Georgetown University, a través de su Center for Intercultural Education and Development. Asimismo, participó en el Workshop on International Trade Promotion, un seminario-taller sobre promoción del comercio internacional realizado en Taipéi, Taiwán, patrocinado por el International Cooperation and Development Fund.
Realizó estudios sobre el proceso de toma de decisiones en la formulación de la política exterior de los Estados Unidos en la Universidad de Michigan, campus Detroit. Cuenta también con estudios de posgrado en Docencia Superior por la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Panamá.
Se desempeñó como Coordinador de Investigación del Instituto del Canal y Relaciones Internacionales. Actualmente es profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá, donde acumula cerca de 30 años de trayectoria académica.



