
Desde mi perspectiva empresarial en comunicación corporativa, la inteligencia artificial no cambia el propósito de nuestro trabajo: ayuda a que la organización comprenda mejor su entorno, explique sus decisiones con claridad y construya confianza con sus públicos. La tecnología puede acelerar tareas; la estrategia empieza con preguntas humanas: qué necesita saber cada audiencia, qué conversación debemos abrir y qué comportamiento queremos facilitar.
En una empresa, comunicar estratégicamente significa conectar las prioridades del negocio con las experiencias cotidianas de colaboradores, clientes, comunidades y otros grupos de interés. La IA puede ayudarnos a escuchar más, ordenar información, identificar temas emergentes y adaptar mensajes a distintos canales y públicos. También puede apoyar la investigación, la generación de borradores, la traducción y el análisis de resultados. Esto libera tiempo para lo que requiere criterio: entender el contexto, anticipar preguntas y decidir cómo hablar con transparencia.
Los datos muestran que esta conversación ya forma parte de la agenda empresarial mexicana. Según el Banco de México, en su Reporte sobre las Economías Regionales correspondiente al periodo abril-junio de 2026, el 48,5 % de las empresas con más de 100 trabajadores consultadas reportó utilizar al menos una tecnología de inteligencia artificial, mientras que el 64,8 % espera utilizarla durante los próximos tres años. El estudio, publicado en septiembre de 2026, abarca establecimientos manufactureros y no manufactureros y muestra que la adopción varía según el tamaño y la actividad económica.
Las diferencias entre industrias también importan. El mismo informe del Banco de México registró el uso de IA en el 57,5 % de las empresas de maquinaria, computación y equipo; el 52,5 % de las de alimentos y bebidas, y el 41,2 % de las de construcción. Cada industria demanda aplicaciones distintas: una compañía industrial puede priorizar datos y procesos; una organización de servicios puede enfocarse en contenidos, atención y escucha. Para la comunicación corporativa, esto significa diseñar usos vinculados con las necesidades reales de cada operación, en lugar de adoptar herramientas por moda.
El reto es pasar de experimentar a generar valor medible. Un estudio de KPMG México, difundido en octubre de 2025, encontró que solo el 27 % de las empresas mexicanas encuestadas tenía una estrategia de IA claramente alineada con la visión del negocio; apenas el 10 % había conectado sus iniciativas con objetivos concretos y métricas de desempeño. Desde la comunicación, podemos contribuir a cerrar esa brecha: explicar el propósito de cada iniciativa, preparar a las personas para los cambios, recoger inquietudes y mostrar avances con evidencia.
En nuestra propia disciplina, la adopción avanza con rapidez. El informe The State of AI in PR 2025, elaborado por Muck Rack a partir de una encuesta a 1013 profesionales de relaciones públicas, reveló que tres de cada cuatro utilizaban inteligencia artificial generativa en su trabajo. Sin embargo, el 55 % señaló que su empresa todavía no contaba con lineamientos específicos para su uso. La distancia entre adopción y gobernanza es una señal clara para los equipos corporativos: necesitamos criterios compartidos sobre privacidad, revisión humana, propiedad intelectual, sesgos, precisión y protección de información sensible.
La IA puede ayudarnos a producir más versiones de un mensaje; la revisión humana debe formar parte del proceso para validar su pertinencia, justicia y precisión. Quienes conocemos la cultura, el negocio y las audiencias debemos validar los datos, el tono y las posibles consecuencias. También debemos cuidar que la eficiencia no borre la voz de la organización ni convierta la comunicación en una secuencia de contenidos automáticos.
La comunicación estratégica debe participar desde el inicio en las conversaciones sobre IA para explicar las herramientas, construir comprensión y generar confianza. Si combinamos tecnología con criterio, escucha y responsabilidad, podremos tomar mejores decisiones sobre qué decir, a quién, cuándo y por qué. El valor se verá en una mejor comprensión entre la empresa y sus públicos y en la confianza para avanzar.
Es especialista en comunicación corporativa y gestión del cambio, con más de 20 años de trayectoria en empresas nacionales y transnacionales de los sectores turismo, salud, manufactura, logística y comunicaciones. Ha liderado estrategias para fortalecer reputaciones, transformar culturas organizacionales y convertir la comunicación en un factor estratégico para el desempeño y los resultados de las organizaciones.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación por el ITESO y Máster en Comunicación de Empresas y Publicidad por la Universidad de Zaragoza, España. Cuenta con certificaciones por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y Prosci, además de acreditación como Consultora ESR por el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI).



