El contrapeso canadiense: Carney afianza su mayoría ante la agitación en Alberta y Quebec

Eje Global

La popularidad del primer ministro Mark Carney se mantiene estable y sostenida tras la obtención de la mayoría parlamentaria en las últimas elecciones parciales, en las cuales el Partido Liberal se alzó con la victoria. El pasado mes de abril se celebraron comicios en los distritos electorales de Terrebonne, Scarborough Southwest y University-Rosedale; este triunfo consecuente permite a Carney gobernar con una mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes. Esta coyuntura interrumpe una tendencia de al menos siete años en el país: desde el inicio del mandato de Carney, e incluso durante la gestión precedente de Justin Trudeau, los liberales operaban en un contexto de gobierno minoritario. Dicha condición aplazaba la agenda legislativa del caucus oficialista y comprometía el cumplimiento de sus objetivos estratégicos.

La consolidación de este liderazgo no solo se fundamenta en las recientes victorias electorales, sino también en la capacidad del primer ministro para atraer a representantes de distintas fuerzas políticas hacia el caucusgubernamental, un fenómeno observado durante los últimos seis meses. Actualmente, la composición de la Cámara de los Comunes se distribuye de la siguiente manera: el Partido Liberal cuenta con 174 escaños, seguido por el Partido Conservador con 140, el Bloc Québécois con 22 y el Nuevo Partido Democrático (NDP) con 5. El Partido Verde y los legisladores independientes retienen un escaño cada uno.

Por otro lado, el debate en torno a los movimientos soberanistas e identitarios continúa vigente tanto en Alberta como en la provincia francófona de Quebec. En el caso de Alberta, la primera ministra y líder del gobierno, Danielle Smith, prosigue con la iniciativa de convocar a un referéndum sobre la permanencia de la provincia en la federación canadiense o el inicio del proceso legal de secesión. Esta consulta se promueve luego de que un sector de la ciudadanía recaudara algo más de 700,000 firmas en apoyo a dos peticiones distintas sobre la materia, según declaraciones del ministro de Finanzas provincial, Jason Nixon. No obstante, el proceso de verificación de rúbricas aún no ha concluido. Asimismo, según una publicación del Montreal Gazette del 23 de mayo de 2026, un fallo judicial reciente determinó que el gobierno de Alberta no había realizado las consultas obligatorias con las Primeras Naciones, señalando que una eventual declaración de independencia vulneraría los derechos amparados por los tratados indígenas.

Esta resolución judicial pone de manifiesto la profunda discrepancia constitucional e institucional entre la agenda del Partido Conservador Unido (UCP) y los derechos soberanos de los pueblos originarios. Desde una perspectiva jurídica, los Tratados históricos 6, 7 y 8 —que delimitan el territorio de la provincia— constituyen acuerdos de nación a nación firmados directamente con la Corona británica (antes de que se formara la Confederación). Por consiguiente, los líderes de las Primeras Naciones sostienen que el gobierno provincial carece de la jurisdicción unilateral para alterar el estatus constitucional de estos territorios sin un proceso de consentimiento libre, previo e informado. La omisión de estas salvaguardas no solo debilita la legitimidad legal del proyecto autonomista de Smith, sino que reactiva un histórico debate sobre la supremacía de los tratados frente a las aspiraciones de descentralización de las provincias occidentales.

La convocatoria para dicho referéndum está programada para el próximo 19 de octubre. Sin embargo, la gestión de Smith enfrenta divisiones internas dentro del Partido Conservador Unido (UCP), evidenciadas por la reciente dimisión de dos altos miembros de su gabinete. Esta fractura es particularmente sensible, dado que el ala más radical del movimiento soberanista de Alberta fue el bastión que aseguró la victoria de Smith en las elecciones internas por el liderazgo del partido y, por ende, su llegada a la jefatura del gobierno provincial.

Pese a las tensiones locales, la percepción del primer ministro federal, Mark Carney, se muestra sólida en Alberta. Una encuesta de abril realizada por la firma regional Janet Brown Opinion Research indica que los habitantes de la provincia de Alberta consideran a Carney como “el líder federal más impresionante” con un 51% de respaldo, superando a Pierre Poilievre (29%) y al líder del NDP (5%). Estas cifras representan un viraje significativo en el comportamiento político de Alberta, una provincia tradicionalmente conservadora donde dicha fuerza política solía liderar con ventajas superiores al 10% sobre sus rivales. Cabe destacar que el mismo estudio sugiere que el apoyo a la independencia de la provincia alcanza apenas un 27%, frente a un notable 67% de encuestados que se opone a la división del país.

En el escenario de Quebec, las elecciones generales para conformar el nuevo gobierno provincial se celebrarán el 5 de octubre del presente año. El pasado mes de enero, François Legault anunció su dimisión como primer ministro de Quebec y líder de la Coalition Avenir Québec (CAQ), presionado por disidencias internas en la Asamblea Nacional, el declive de su popularidad en los sondeos y conflictos prolongados con el sector de la salud. El 15 de abril, en un proceso de elección interna, la CAQ designó a Christine Fréchette como su sucesora. Esto anticipa una intensa campaña electoral de seis meses orientada a recuperar el electorado perdido.

En conclusión, la vida política canadiense atraviesa un periodo de notable efervescencia institucional. Mientras que Carney expande su margen de maniobra parlamentaria —lo que le permitirá planificar la agenda legislativa con menores contrapesos y amplificar su influencia federal—, los liderazgos provinciales enfrentan escenarios de alta vulnerabilidad. Danielle Smith transita por un terreno inestable debido a las fracturas en su coalición en Alberta, al tiempo que Fréchette asume la tarea de restaurar la confianza ciudadana en un partido cuya crisis de popularidad forzó la renuncia de uno de los líderes más influyentes de la última década en Quebec.

Ana Rodriguez
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Abogada México-Canadiense, especialista en estudios para la paz y resolución de conflictos.Egresada de la Licenciatura de Derecho por la Universidad de Guadalajara (México), prestadora de servicios sociales en el Instituto Nacional de Migración (Delegación Jalisco). Asistente a la Conférence de L'Association Internationale des Écoles de Travail Social, Montpellier (Francia). Ha participado como observadora nacional e internacional. Trabajó para el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco. Master of Arts in International Peace Studies by the mandate United Nations University for Peace (UPEACE).